Derrocha Shakira pura adrenalina
Vestida con un entallado pantalón morado, top y blusa transparente del mismo
color, dirigió sus primeras palabras a la audiencia: "Me da mucho gusto que
estén conmigo esta noche"
Prometió derrochar toda su adrenalina en el escenario y además de cumplirlo,
Shakira sumó a su gira internacional Anfibio, la calidez de 10 mil fans
mexicanos que se volcaron de principio a fin a cada una de las
interpretaciones que la colombiana ofreció en el primero de sus dos
conciertos celebrados en el Auditorio Nacional.
La noche del miércoles, la sola presencia de la cantante -de raíces árabes-
fue suficiente para reafirmar su popularidad y transportar a sus seguidores,
de la melancolía de temas como "Inevitable", "Antología", "Tu" y "Moscas en
la Casa", a la sensualidad y cadencia de su más reciente sencillo, "Ojos
Así".
Motivada por el elocuente recibimiento -de pie y gritos ensordecedores de su
público-, Shakira se puso a tono con "Dónde Estás Corazón", tema con el
abrió su espectáculo, seguido de la rítmica "Si Te Vas".
Vestida con un entallado pantalón morado, top y blusa transparente del mismo
color, dirigió sus primeras palabras a la audiencia: "Me da mucho gusto que
estén conmigo esta noche, también me hace feliz ver a tanta gente conocida,
ojalá que se la pasen bien, porque este es un sueño hecho realidad",
pronunció la intérprete que ahora luce el cabello rubio.
Sus palabras, quizá fueron dirigidas a Emilio Azcárraga Jean y su esposa
Alejandra de Cima, quienes desde la quinta fila del recinto de Paseo de la
Reforma, se integraron a los coros y coreografías del resto de los fans,
para acompañar a Shakira en su recorrido musical.
"Como bien saben, soy una chica del tercer mundo y me hago muchas preguntas
como: ¿quién jaló el gatillo? o ¿quién se robó los sueños?... Pero me cansé
de buscar a quien condenar, porque me sentí la peor de las ladronas",
expresó como preámbulo de "Dónde Están los Ladrones".
Para entonces, el alma de Shakira estaba totalmente compenetrada a la de sus
fans, por lo que el agotador baile la llevó a relajar su cuerpo en el
escenario (muy al estilo Gloria Trevi), al término de "El Octavo Día".
Las muestras de afecto fueron constantes y hubo un admirador que, "tocado
por la sensibilidad" de las canciones románticas, entregó a la colombiana un
par de rosas rojas, mientras que otros prefirieron dibujar corazones y
"eses" con varitas fluorescentes.
Shakira no perdió la oportunidad de mostrar su evolutivo espíritu, del que
ella misma se jacta, y ofreció "Alfonsina y el Mar" acompañada de uno de sus
guitarristas.