Niños y adultos corearón a Shakira
DESLUMBRANTE. La cantante colombiana posee una presencia escénica que mezcla sensualidad y furia
Luego de suspender el concierto planeado para el día jueves por la lluvia, Shakira finalmente pudo concretar su primer recital en Uruguay. Después que finalizara la banda invitada Mona Lisa, que hizo un corto set de canciones que acumulaban clichés de rock de los ochenta por doquier (¿qué hacía Mona Lisa ahí?), la autora de Ciega, sordamuda y otros tantos éxitos hizo su entrada bajo un refinado juego de luces y rodeada de una multicolorida y muy buena banda. El público, aproximadamente 15.000 personas, muchísimos niños, comenzó inmediatamente a gritar y cantar, dando rienda suelta a las expectativas contenidas ante su primera y postergada presentación en nuestro país.
ESCULTURAL. Vestida con una musculosa blanca y unos pantalones negros brillantes, la ahora escultural cantante comenzó con ¿Dónde estás corazón? y desde el vamos se notaron dos cosas: que Shakira tal vez estaba guardando su voz para la seguidilla de shows que hará en Buenos Aires y que ella y su banda tienen una vena rockera que en discos y videos no aparece, pero que en vivo es bastante potente. Los dos guitarristas empujaban con feroces riffs, mientras que el baterista oficiaba de un sólido soporte rítmico para que Shakira desplegara toda una serie de alucinantes y sensuales coreografías, para el deleite de todos. No sólo hombres.
Claro que con una banda que suena tan bien, y en canciones como ¿Dónde están los ladrones?, es una lástima que no se escuche plenamente la voz de su autora. Otra vez: tal vez se estaba guardando para sus recitales argentinos, o quizás es una opción estética, para sonar más "sucio". O fue simplemente un mal día del sonidista, porque a lo largo de todo el recital el micrófono de Shakira acopló. Es una pena porque la cantante tiene interesantes composiciones con, en muchos casos, estupendas letras. Pero los conciertos en vivo parecen haberse convertido en instancias que solo sirven para que una buena parte del público (los más fieles) empiecen a cantar las letras ya archiconocidas sin darle tanta importancia a detalles como niveles de ecualización y volumen.
Aspectos de sonido aparte, la colombiana demostró que a pesar de su juventud es una artista con mucho oficio y profesionalismo. Pero no solo eso. También posee un carisma inusitado, una presencia escénica arrolladora que atrae y retiene la atención y las miradas de su público. Le sobra pasta de estrella. Sus movimientos sobre el escenario, sus coreografías, siempre están bien, siempre aciertan, nunca se sobrepasa en sus alusiones eróticas. Atrás de ella, la colorida banda mezcla los vientos árabes de Ojos así con la furia distorsionada de Si te vas, por ejemplo. El espectro de la cantante canadiense Alanis Morisette (con la cual es constantemente comparada) se notaba apenitas en algunas corridas y agudos por parte de Shakira, pero es evidente que la cantante de ascendencia árabe se está desprendiendo de influencias ajenas a pasos acelerados y construyendo una identidad artística propia.
EVOLUCION. Con sólo dos discos (Pies descalzos, ¿Dónde están los ladrones?) de los cuales extrae material, Shakira hace un concierto de una hora y quince minutos llenos de 'hits': Ciega sordomuda, Inevitable, Ojos así, Moscas en la casa, etc. Se fue con la excelente Estoy aquí para regresar con los bises Sombra de tí y una versión ska-reggae muy parecida a la que hizo en su Unplugged de No creo (con frases muy ingeniosas como "No creo en Venus ni en Marte/no creo en Carlos Marx/no creo en Jean Paul Sartre...sólo creo en tu sonrisa azul/en tu mirada de cristal"). Que niños de apenas 10 años canten este tipo de letras es un hecho bastante gracioso. Sólo un detalle que casi no se puede perdonar: su versión de Alfonsina y el mar está muy lejos de lo que hizo Mercedes Sosa de esa canción.
POTENCIAL. Evidentemente es una artista de gran potencial. En dos discos demuestra un importante dominio del idioma para sus letras y que sabe mezclar los elementos con más gancho del pop con la dinámica rockera, en una fusión que también incluye colores ajenos a los canones del rock-pop y que algunos podrán llamar "world music". Si continúa progresando como autora y "performer", seguramente se convertirá en una cantautora de relevancia artística más allá de los primeros puestos en las listas de popularidad, tapas de revistas para adolescentes y su belleza realmente inspiradora.