Shakira entregó su corazón
Shakira derrochó anoche talento, pasión, energía y demostró que es una mujer enamorada de la vida.
Por sus venas corren las notas musicales; por su mente multiplica las palabras y en el escenario entrega su corazón a fin de complacer a sus admiradores.
En un concierto espectacular, cargado de recuerdos, la cantante colombiana recreó con su esbelta y bien cuidada figura, cada una de las dieciséis interpretaciones que ofreció en el magnífico foro en que se convirtió el estadio Alfonso Lastras.
A las 21:28 horas apareció portando un pantalón negro, botas de cuero a tono y un top transparente en color café, que contrastaban con su alasiada cabellera interpretando “Estoy aquí”.
La bienvenida de los potosinos resultó magnífica para ella, quien de inmediato se inclinó al frente de la audiencia para agradecer la ovación.
“Me siento emocionada de regresar a México; los amo San Luis Potosí”, expresó la sonriente Shakira, para de inmediato continuar su espectáculo que ha titulado “Fijación Oral”.
Ocho músicos le acompañaron; al mismo tiempo que una excelsa producción generaba los efectos visuales apropiados, que cautivaron a los fans; miles de ellos llegados a temprana hora, para admirar la belleza, carisma y presencia de la reina del pop latino.
Cuando interpretó “La Tortura” - octava canción-, dijo: “A mover el esqueleto”, lo que motivó a bailar y gritar con intensidad.
“No” marcó una transformación total en Shakira; para lo cual portaba un inmenso vestido en color rojo, en alusión al videoclip de dicha canción.
Es la mitad del espectáculo y recuerda un primer amor, las iniciales composiciones y comparte experiencias que le han permitido recorrer el mundo con una misión fundamental: hacer feliz a los demás.
Entrega total
Para entonces tenía al público en la mano y por ello bajó del escenario para estar cerca de quienes la han convertido en una estrella mundial de la música.
Fue con “Suerte”, como se dejó aún querer más y prácticamente, con el pleno dominio que posee de sí misma, llegó a la fase máxima del espectáculo. Todos respondían a su invitación a cantar.
Vendría otro cambio de vestuario; ahora con pantalón y blusa en color negro, para interpretar “La Pared”.
La banda
Cuando habían pasado sesenta minutos presentó a la banda, destacando a Archi Peña, en las percusiones; Ben Killer, en la guitarra y Jack Matthew, en el bajo; hizo énfasis en el cubano Albert Meléndez, quien le acompañó en tres melodías.
Prácticamente se despedía con “Ciega Sordomuda”; el coro monumental la convenció de regresar y ella, para entonces reafirmaba buen gusto en el vestir; con pantalón de corte árabe en tono morado y un velo fiusha; con el cabello recogido, que provoca sueños e ilusiones en sus admiradores.
Cuando grita “Los quiero San Luis”, el frenesí de voces se multiplica como las palmas de reconocimiento a una artista que ha conquistado con esfuerzo y una férrea disciplina su éxito profesional.
Por ello, el final con “Hips Don’t lie” –confirma que las caderas no mienten- danzando al ritmo de la música de influencia árabe, que tanto le apasiona.
Shakira hizo historia en San Luis Potosí, porque ofreció - durante 98 minutos-, el primer concierto internacional, de su género, en nuestra ciudad, con gran éxito, y sobre todo, cumplió como una mujer responsable, exigente consigo misma y, desde luego, triunfadora.