Lágrimas de Cocodrilo / ¿Brillará Shakira?
No, no es un espectáculo de conocido grupo travestí, es una telenovela que acaba de ser estrenada en Canal 13 y que lleva el "recatado" título de El Oasis de Shakira.
Al igual que María Bonita en su momento, esta producción colombiana más que contarnos una historia pretende atiborrarnos de estímulos para enganchar nuestra atención.
De repente es erótica, a ratos mística, luego folclórica, irónica, con tintes socialistas, realismo mágico, canciones pegajosas o crítica religiosa.
Lo que importa en El Oasis de Shakira no es lo que vamos a ver sino la cantidad de cosas que presenciaremos en un mismo episodio.
Del tradicional amor imposible entre un hombre y una mujer que pertenecen a familias enemigas, brincamos a la búsqueda del placer, a una procesión católica y de ahí rematamos con una inundación que no viene al caso.
¿Qué tienen estos elementos en común? Nada, pero lucen retebonitos y hasta simbólicos para los ociosos que buscan significados ocultos en la TV.
Luisa María (Qué "raro" que se llame María) acaricia y babea a Salomón en las dulces aguas que forman un lago artificial a los pies de una represa.
Cual censura divina, entre más se apapachan los chamacos, más se debilita la cortina de cemento que soporta millones de metros cúbicos de agua sobre sus cabezas hasta que... ¡zaz!, novios y presa explotan en un significativo desbordamiento de lujuria. Fin del capítulo.
Al día siguiente, usted y yo esperaríamos ver cómo las olas arrasan con Luisa María y Salomón hasta estrellar sus cuerpos contra las rocas, cómo el pueblo es destruido por la fuerza de la naturaleza o algo similar, pero no.
El segundo capítulo comenzó con que fíjate que ya se desbordó la presa, todo se inundó y ¡ay! qué dolor, qué dolor, qué pena.
Gracias a la pobreza de la producción, El Oasis de Shakira giró hacia la solidaridad comunitaria en tiempos de crisis, algo que nos "encanta" ver a los habitantes de este País.
Evidentemente se trata de un lenguaje dramático que contrasta con la "conservadora" estructura mexicana que el escritor Fernando Gaytán supo imprimirle a Café con Aroma de Mujer ¿Funcionará? Usted tiene la respuesta.
Mientras, Televisa prepara una nueva tanda de refritos basados en las obras de Delia Fiallo, Abel Santacruz y Arturo Moya Grau, dejando en paz al fantasma de Inés Rodena y justificando la fortuna que se pagó por estos argumentos.
Carla Estrada trabaja afanosa en la nueva versión de Monte Calvario, los escritores juegan a adivina de dónde vienen mis ideas y Julián Pastor se recupera del pleitazo que tuvo con la producción de Marisol, y por el cual tuvo que entregarle la dirección de escena a Antulio Jiménez Pons.
La más feliz es Erika Buenfil, porque la vida le está haciendo justicia castigando a los que la corrieron de Morir Dos Veces con un fracaso similar al bajón de rating de El Premio Mayor.
Parece que el cambio de horario no favoreció a Huicho Domínguez, pero aún así ya se planea hacer una segunda parte de esta "discreta" realización.
No hay nada como la discreción y un ejemplo de ella ha sido el lanzamiento de la telenovela De Pies a Cabeza de TV Azteca, un ejemplo de lo que deben ser las historias juveniles.
Aquí no hay grupitos de rock, familias remilgosas, ni video-clips, sólo muchachos que juegan futbol llanero, quieren superarse y cuentan con la ayuda de un famoso ex futbolista que tuvo que dejar las canchas por una lesión que destruyó su vida.
Qué pena que los colombianos le ganaran la idea a Raúl Araiza, pero su concepto de futbol se acerca más a lo que puede verse en la calles, que a la fábrica de estrellas que propone Televisa.
La visión de la juventud de este melodrama, con música de Maná, es delicadamente real, y cuando uno se involucra con sus conflictos, llega a conmoverse y entender la moraleja del deporte.
Por desgracia la producción es de una pobreza lastimosa, digna de los peores programas de Telesecundaria, y la narración se siente torpe. Dudo que triunfe, pero eso no le quita méritos.