Por ZORAIDA NORIEGA C.
Por su entrega total, porque hizo lo que nunca había mostrado en otros escenarios en su tour mundial ‘Oral Fixation’, Barranquilla fue el miércoles la más privilegiada con el deslumbrante e irrepetible concierto que ofreció Shakira ante más de 40 mil personas en el Estadio Metropolitano.
Por primera vez, la laureada cantante compartió el escenario con sus compatriotas costeños y colegas Checo Acosta, Joe Arroyo, Poncho Zuleta con el Cocha Molina y Jorge Celedón, logrando un espectáculo de gran calidad artística y un verdadero derroche de ritmos caribeños combinados con música pop, baladas y bailes que llevó al público al delirio.
Entre las gratas sorpresas que trajo especialmente para su tierra natal, tal como ella lo había anunciado previamente en la rueda de prensa, estuvieron un sensual ‘performance’ que hizo con una bailarina detrás de un gran telón transparente y la aparición del cuerpo de baile femenino, el mismo que la acompañó en la ceremonia de los Grammy Latinos, al momento de cantar su más reciente éxito: ‘Las caderas no mienten’.
De que Shakira es profeta en su tierra no cabe la menor duda, y su presencia representó la oportunidad para que sus coterráneos la idolatraran como su más grande exponente mundial. Bastó con que saliera al escenario y nada más dijera ‘¡Hola Barranquilla!’ y anunciar la actuación de Jorge Celedón —tiempo que aprovechó para cambiarse de vestido— para que estallaran en todo el estadio gritos frenéticos de la multitud que desde las primeras horas de la tarde hizo largas colas a pesar de la amenaza de lluvia.
Al ritmo del vallenato de Celedón con los temas ‘Ay hombe’, ‘Parranda en el cafetal’ y ‘No todo puede llamarse amor’, la alegría fue colectiva hasta la medianoche.
SUS CADERAS JAMÁS MENTIRÁN
La diva, que unas veces salió con pantalones ajustados y otras con coloridas faldas amplias, pero eso sí, todo el tiempo con el torso desnudo y descalza —haciéndole honor a sus ancestros árabes y al salero como buena costeña— comenzó cantando ‘Estoy aquí’.
‘Te dejo Madrid’ para lo cual interpretó la armónica, y ‘Antología’, que tuvo como fondo escénico el sol, la luna, las mariposas y las olas, fueron las primeras de las 16 canciones que le regaló al público.
Shakira no podía dejar por fuera de su repertorio los temas también de su autoría ‘Si te vas’, ‘La pared’, ‘Para amarte’, ‘Pies descalzos’, ‘Sorda, ciega y sordomuda’, ‘La tortura’ —gran éxito de su álbum de estudio ‘Fijación Oral Volumen 1’, e ‘Inevitable’, este último lo cantó con el acompañamiento de su guitarra electroacústica.
Concierto único
Tal como aparece en sus videos, contoneó con sensualidad sus caderas y movió su cabellera, pero también interactuó con el público. Para sorpresa, saltó de la tarima para estar más cerca de su gente alzando el micrófono para que siguieran en coro algunas de las canciones.
A falta del español Alejandro Sáenz, con quien grabó el número ‘La Tortura’, excelente fue la intervención de su pianista, el cubano Albert Meléndez, quien cantó con ella ese tema, lo mismo que ‘Las caderas no mienten’.
‘La tortura’ le dio paso enseguida a la canción ‘No’, para lo cual la barranquillera salió con el amplio vestido rojo en tela transparente que lució en la noche de los Grammy, y que cambió en un abrir y cerrar de ojos por un corpiño con piedras y pantalón color uva adornado con flecos en la cintura. Ahí cantó ‘Whenever and ever’.
Antes de interpretar ‘Veinte de enero’, dijo: “No se lo digan a nadie, pero en enero yo tengo una cosa para celebrar”.
Al filo de la medianoche, ya sudorosa, pero sin que su energía decayera, Shakira cantó el éxito más esperado de la noche: ‘Hips don’t lie’ (‘Las caderas no mienten’). En la parte de la canción que dice “En Barranquilla se baila así…”, la gente vibró de la emoción.
En ese momento el público creyó que el espectáculo había llegado a su fin. Fue cuando ella anunció: “no se muevan, ahora viene lo mejor”.
UN FINAL IMBORRABLE
Apenas se escuchó en el estadio el sonido de los tambores en ritmo de chandé, estaba claro que Joe Arroyo era el próximo artista en subirse a la tarima, por donde ya habían pasado Checo Acosta con un popurrí de cumbia y mapalé, y Poncho Zuleta, quien a solicitud de Shakira cantó los hits vallenatos ‘La creciente’, ‘Se equivocó’ y ‘Mi hermano y yo’.
Antes de que Joe apareciera en el escenario, la estrella del pop sorprendió a todos cantando ‘Te olvidé’, considerado el himno del Carnaval de Barranquilla, con el acompañamiento de la orquesta del cantautor cartagenero.
Luego cantó a dúo con Joe ‘La rebelión’ y ‘La noche’. El concierto llegó al éxtasis, cuando se les unieron Jorge Celedón, Poncho y Checo Acosta para cantar al unísono “En Barranquilla me quedo”, pese a los problemas de sonido.
Shakira estuvo en su salsa. No solamente cantó sino que bailó con cada uno de ellos con mucho sabor caribe y demostró por qué sus caderas nunca han mentido.
“En Barranquilla me quedo con Shakira para gozar hasta el Carnaval…” fue el estribillo que corearon una y otra vez los cuatro artistas locales al cierre del concierto, que por muchos años quedará en la mente de quienes tuvieron la feliz oportunidad de verlo y gozarlo.
La organización
- La mayor parte del público se quejó de la mala organización del espectáculo. Las zonas de acceso al estadio no tuvieron las indicaciones adecuadas, lo que desubicó a mucha gente a la hora de entrar, luego de hacer largas colas.
- A pesar de que los organizadores habían anunciado estrictas medidas de seguridad, éstas finalmente no se cumplieron. En la zona platino, por ejemplo, hubo gente consumiendo licor, y con cámaras fotográficas que supuestamente iban a ser decomisadas para que los flashes no interrumpieran a la artista.
- Una de las pantallas gigantes colocadas del lado oriental se dañó con frecuencia, lo que ocasionó que el público que se situó en las graderías de ese lado no pudiera apreciar en detalle el concierto.
- El sonido no fue óptimo. Especialmente en el momento del cierre del espectáculo. Shakira terminó con cuatro micrófonos en la mano tanteando cuál le servía.
- El trato que le dieron a los reporteros gráficos no fue el mejor. Solamente les permitieron tomar fotos en la primera salida que hizo Shakira y luego los ‘acuartelaron’ debajo del escenario hasta tanto no terminara el espectáculo. Por esa razón, las actuaciones individuales de los artistas locales no pudieron ser registradas. Solamente les dieron luz verde para fotografiar el final, cuando se unieron a la estrella del pop latino.
- Los vendedores de agua y refrescos permitidos dentro del estadio aprovecharon para hacer su ‘agosto’ vendiendo a altos precios sus productos.
- Hubo un gran bache, de casi 45 minutos, luego de la actuación de Poncho Zuleta. Y más tarde otro, por el que Shakira pidió excusas por una falla de energía.
- El caos vehicular se sumó a la desorganización, pues la Circunvalar no fue habilitada en un solo sentido, como se había anunciado.