Que Todo Sea Por El Brillo De La Música
Quién lo creyera: cualquier fans desprevenido se puede imaginar que su ídolo musical sale a un soberbio escenario, como el del Festival de Acapulco 96, se llena de aplausos y deja que los temas se hagan con su voz y sentimientos.
Pero no es así de simple. Muchos de ellos tuvieron que pasar por muchos sacrificios para poder estar a punto en Acapulco. Tuvieron que hacer maratónicas jornadas de viaje para pararse en el Teotihuacán y demostrar por qué son los artistas del momento. Tuvieron incluso, que pasar por encima de su salud.
Ricky Martin por ejemplo, llegó de Los Angeles en un vuelo que lo encerró durante más de seis horas en el avión. Encima de todo, Martin tenía un diagnóstico de bronquitis y, aún así cantó con las mejores coloraturas de su voz.
A veces hay que sacrificar el alma para tener contentos a estos, mis segundos compatriotas: los mexicanos. Gracias, México .
Otros, como Ricardo Montaner, se gastaban seis horas en avión de Buenos Aires a Miami; casi tres horas de allí a Ciudad de México; y 45 minutos hasta Acapulco. Del aeropuerto al ensayo de tres horas y, casi sobre la presentación, de nuevo en el Centro de Convenciones radiante y listo para templar su voz.
Así es esta profesión: hay que sacrificar el tiempo para lograr cumplir varios compromisos ineludibles , dice el artista.
Roberto Cantoral, compositor y cantante azteca, estuvo a punto de no salir al homenaje que le rindieron en FestiAcapulco 96, debido a que sufrió una recaída.
Sin embargo, a pesar del poco público que asistió a verlo, el maestro Cantoral cantó a pesar del esfuerzo que estoy haciendo al venir aquí. No estoy bien de salud, recién me operaron de una hernia, pero no importa, que suene la música!, exclamó.
Soraya, la colombo-estadounidense, se presentó en este balneario y luego de los aplausos, salió para el Distrito Federal donde hizo una conexión para llegar a tiempo a un show case en Bogotá, a pesar de las 4 horas de viaje en avión.
Shakira, por su parte, tuvo que sacrificar su presencia en el festival por cuenta de Televisa que decidió vetarla. El cuento es que El oasis de Shakira, serie nacional que se transmite por TeleAzteca, es el florero de Llorente: cuando Televisa, la productora de Acapulco 96, se enteró de que su competencia mostraba a la barranquillera, de inmediato canceló su presencia aquí.
Resultado: la tristeza de la colombiana y la desazón de los mexicanos que pusieron en aprietos a Raúl Velasco, cuando lo abordaron en el parqueadero del Centro de Convenciones y le pidieron cuentas sobre la artista criolla: Soraya era la que estaba hablada desde el principio. Discúlpeme pero tengo otro compromiso que no me deja continuar dando explicaciones .
Otra que sufrió, porque la confundieron con la vedette mexicana Paty Manterola, fue la ex Garibaldi, Pilar Montenegro. En los camerinos del Teotihuacán, la joven presentadora de las medallas al mérito en el Festival tuvo que soportar la molesta confusión, que a la larga despertó la risa de su maquilladora.
Es la otra cara de los artistas, esos que en un ensayo deben cantar una y otra vez infinidad de temas que, a última hora, pueden ser sacados del repertorio, para dejar tan sólo uno o dos y poder incluir a un nuevo invitado, como es el caso de José José Pero no importa, cualquier sacrificio que haga una estrella para hacer presencia en un escenario como el de aquí, vale la pena. Que se corra, entonces el telón y comience el final del Festival de Acapulco 96.